Y los deberes ¿no se acaban nunca?

Comienza el verano, comienza el calor, los planes refrescantes y sin embargo ¡¡seguimos con la tarea escolar!!

En ocasiones, cuando los niños han suspendido alguna asignatura o en el boletín de notas les recomiendan trabajar durante el verano, nos enfrentamos a un dilema: ¿dejo que mi hijo tenga vacaciones como todos o hago que continúe con sus hábitos y que estudie todos los días un ratito?

Frente a  las ganas de desconexión aparece el peso de la responsabilidad como padres,

“si en el colegio le recomiendan que trabaje en verano, así debe de ser”.

Queremos ayudaros a sobrellevar este aspecto planteándoos varias cuestiones:

 ¿cómo ha terminado tu hijo de cansado el curso?

 

¿se ha esforzado mucho para alcanzar sus objetivos aunque no lo haya conseguido?

Con estas preguntas queremos que reflexionéis sobre la influencia del cansancio en el aprendizaje y así podáis  decidir cuando y cómo es mejor que comience a estudiar.

Pero además, queremos ir un poco más allá y que intentéis empatizar con vuestro hijo respondiendo a esta pregunta:

 ¿Te gustaría a ti seguir trabajando aunque sea poco tiempo al día cuando estás de vacaciones?

Si a las primeras preguntas has respondido Mucho y SI, y a la última NO, entonces tu hijo necesita un merecidíiiisimo descanso!

 

Las vacaciones son muy largas y hay tiempo para todo.

Aquí os dejamos unas recomendaciones para que podáis combinar descanso, ocio y repaso sin que suponga un disgusto para padres e hijos:

 

 

  • En primer lugar, si quieres que tu hijo se implique en el proceso, lee las notas con él de nuevo, comparte las observaciones y sobre todo hazle saber que ha hecho un buen trabajo y que reconoces su esfuerzo por aprender.
  • Una vez valorado lo positivo y reconocida la necesidad de seguir trabajando se llegará a un acuerdo sobre el tiempo de vacaciones total y el momento en que debe comenzar a hacer algo de tarea.
  • El momento de trabajo debe estar organizado con antelación, tanto la cantidad diaria como el horario. No podemos dejar esto al azar o a la elección del niño. Una buena hora puede ser por la mañana después de desayunar para que luego le quede todo el día por delante para disfrutar.
  • Intentad que se salte lo mínimo posible el horario establecido y organizad los planes teniendo en cuenta su tiempo de estudio.
  • Procurad también que siempre estudie en el mismo sitio y que el resto de miembros de la familia respete el lugar y tiempo de estudio.

¡Vuestro hijo os lo agradecerá!

1 comentario

  1. Diario de una madre maestra dice: Responder

    Javi
    31.4.183.154
    Las tareas veraniegas no les gustan a nadie, pero creo que son necesarias, especialmente cuando se ha suspendido alguna asignatura. L@s niñ@s deben continuar y completar su aprendizaje, y en tres meses en blanco son capaces de olvidar lo aprendido durante el curso.. En la Comunidad de Madrid van a eliminar los exámenes de Septiembre el próximo curso y adelantarlos a finales de Junio. Craso error.

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