Carta a la vida

El fracaso se convierte en éxito si lo ves como una oportunidad

 

Querida VIDA:

Quiero que me cuentes qué eres. Te pido que me expliques de qué va tu historia. Te imploro que me indiques cuál es el secreto de tu felicidad. Te planteo todo ésto  porque yo me quiero llevar bien contigo pero, a veces, lo pones ¡tan difícil! ¡El mundo anda bastante revuelto! Porque otra cuestión que no te he hecho…  ¿Cómo hacer frente a tus imprevistos? Porque estás llena de ellos.

 

Sí, ya lo sé. Tú eres de las que hablas con los hechos. Que a vivir se aprende viviendo. Pero creo, vida, que sería mucho más fácil para todos los humanos que , justo al nacer, nos explicases  cómo funcionas para sufrir menos. Porque si te digo la verdad, a veces, contigo me pierdo.

 

 

Sí, te capto. Puede ser culpa de la impaciencia. Los seres humanos somos así. Queremos saberlo todo cuanto antes. Pero me cuentan que si vas con la lección aprendida, el aprobado es más fácil conseguirlo. Y, sobre todo, porque sabiendo el secreto de tu felicidad, ganamos mucho tiempo.

 

He estado pensando que si todos fuéramos felices, el mundo seguro que iría mucho mejor. Personalmente, yo quiero ser feliz  y como madre lo que más anhelo es ayudar a mis hijos a que ellos también lo sean. No es mi intención mirar sólo mi ombligo. Quiero saber de qué manera puedo educar mejor en una sociedad que se tambalea. Como maestra también tengo una responsabilidad con mis alumnos.

 

Por eso últimamente estoy estudiando mucho sobre ti. Te cuento mis avances.

“Primeros pasos”

He aprendido que jubilarte en tu primer trabajo, tener una relación sentimental estable para toda la vida, estar siempre sanos, vivir eternamente, moverte siempre en tu zona de confort, gustar a todo el mundo, llegar a todo, “no cambiar de talla de pantalón”, sentirte bien contigo mismo todo el día, vivir en paz… son creencias que aprendemos desde pequeños.

Para muchos de los habitantes aquí en la Tierra son espejismos de la realidad. Porque existe la enfermedad, la pobreza, las injusticias sociales, los malos tratos, el bullying, la avaricia, la envidia, la traición…También forman parte de ti.

Todo ésto, te digo de verdad, que no lo esperaba.

 

“Y ante esta realidad… ¿ qué podemos hacer?”

Me he puesto manos a la obra y estoy descubriendo que uno está sólo frente a ti y tus circunstancias. Que cada uno somos dueños y señores de nuestro propio destino.  Que la fuerza interna (algunos lo llamamos Fé)  y una sólida educación en valores son fundamentales llevarlos en la maleta porque seguro los vamos a necesitar.

 

He experimentado en primera persona que eres feliz cuando sientes tus emociones y las dominas. Cuando aceptas la derrota. Cuando asumes que las circunstancias no son siempre como esperabas y te levantas con arrojo para continuar en la  brecha. Y que el fracaso se convierte en éxito cuando lo entiendes como oportunidad para seguir avanzando.

 

Viviendo estoy aprendiendo sobre ti que hay que apretar fuerte las manos en los días grises. Que en momentos de tempestad no hay que tomar decisiones. Que la tormenta llega, y se queda un tiempo, pero termina marchándose. Que la lluvia empapa pero lo mojado también se seca. Y que si encuentras  la amistad verdadera, no hay que soltarla porque es un tesoro que vale oro.

 

Que tu tren pasa sólo una vez. Y es mejor no llegar tarde en tu viaje. Ni con las personas que conozcamos ni las oportunidades que se nos ofrezcan.

 

“Algunas revelaciones que me has dado tú, vida”

 

 

  1. Educar la toleracia a la frustación Desde la Escuela y la Familia es una obligación moral hacer entender a los nuestros que las necesidades y los deseos no siempre van a estar satisfechos. El NO a tiempo.
  2. La aceptación es la llave de la felicidad. Sólo asumiendo lo que nos es dado podemos seguir avanzando. Las cosas son como son, no como nos gustaría que fueran.
  3. La importancia de parar y tomar conciencia. No siempre es bueno seguir. A veces es necesario parar, respirar profundo y analizar para mirar con perspectiva. Las situaciones pueden cambiar si se miran desde otro punto de vista.
  4. Aprender por medio del ejemplo. La vida es vida desde el comienzo de los tiempos. Cuántas personas han pasado ya por aquí que nos pueden servir de guía.
  5. Ser feliz no son momentos. Es una filosofía de vida. Soltar lastre es una buena manera de conseguirlo.
  6. No estamos solos. Es necesidad imperiosa humanizarse, solidarizarse, implicarse, colaborar dándose a los demás.
  7. Los niños son, emocionalmente, extraordinariamente inteligentes. Aceptan su realidad, luchan por superarse, quieren sin condiciones, viven en el presente, son felices.
  8. Rectitud en los principios. No dejarse llevar por la confusión ni cegarse con luces de neón. El ejemplo es el mejor de los consejos.
  9. Sonreir siempre. La sonrisa es el mejor de los abrazos y el buen humor la mejor terapia.
  10. Perdonar te hace libre. No eres tú quien tiene que juzgar. Vivir en paz con uno mismo es la mejor manera de encontrar la esencia de tu felicidad.
  11. Vivir el momento presente. Cómo si no hubiese un mañana. La vida no es dada. Es un préstamo no una herencia testada.
  12. Con mi felicidad puedo hacer felices a los demás. Por eso, no hay que bajar la guardia no vaya a ser que el Ego te haga una mala pasada. Por eso, querer y amar con todas las fuerzas aunque duela.

 

 

….Creo que voy a seguir reflexionando contigo más a menudo. GRACIAS VIDA…esto, también, de ti lo estoy aprendiendo.

 

 

 

 

1 comentario

  1. […] hilo del post que escribí hace varios días “Carta a la vida” este vídeo viene como anillo al […]

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