Como decir no a nuestros hijos…

….Y NO MORIR EN EL INTENTO!

Cuántas veces hemos pensado que nos encantaría tener el libro gordo de Petete para poder abrir por la página que nos indique el índice y así realizar exactamente lo estrictamente necesario para poder lidiar con nuestros hijos… o no?

La educación y el día a día con nuestros hijos no siempre es un camino de rosas… así como tampoco una odisea. Digamos que hay momentos maravillosos, y ¡otros no tan maravillosos!


Se dan numerosas situaciones en las que tenemos que decir que ¡NO! a nuestros hijos. Desde que son pequeñitos la palabra que más sale de nuestra boca hacia ellos es ésa. Pues bien, como nuestros niños ya saben lo que les vamos a decir, ellos han creado sus propias artimañas para desbancarnos… Ellos piensan, que no ¿¿otra vez?? Pues pataleta que realizo, y al cabo de tres minutos aguantando madre-hijo en un duelo de titanes, al final cuántas de nosotras decimos: “¡Vale! Venga, 10 minutos más viendo la tele, pero ni uno más!!”

O cuando nos piden una galleta justo antes de comer y por principios tenemos que decirles que NO! que va a comer ya, y sabes que sino no se comerá la comida… y entonces, entra en juego la nueva estrategia:

– MAMÁ: No, ahora galleta no, que vas a comer ya.

– HIJO: ¡Quiero galleta!

– MAMÁ: Ya has tomado galleta antes, ahora tienes que comer la comida.

Y cambian las tornas sin darte cuenta y te dice:

– HIJO: ¡NO!

y totalmente desbancada le dices…

– MAMÁ: Está bien, una galleta pequeña y luego a comer.


¿Qué ha pasado aquí queridas madres?

Como en tantas otras situaciones de nuestra vida, tenemos que aprender a mantenernos en nuestra postura inicial, a hacer un ejercicio de fuerza mental para que nuestros niños no nos ganen cada batalla, porque primero, no queremos que esto se convierta en una guerra, y en él caso de que lo fuese, ¡¡la queremos ganar nosotras!!


  ¿Cómo hacerlo? 

Lo más importante de todo es no sentirnos mal por decirle que no a nuestros hijos en tantas ocasiones. Esto es parte del proceso educativo del niño y le guiamos en su camino según creemos cada una que es lo mejor para nuestro hijo.

Antes hemos hablado de batallas, guerras… y en parte no dista mucho en cuanto a su similitud, a la hora de educar a nuestros hijos, a la hora de decirles ¡NO! Tenemos que ser conscientes de que el camino para que nuestro hijo lo acepte, va a ser relativamente costoso, a no ser que sea ¡¡súper obediente!!!

En caso contrario, lo más importante es mantenernos en nuestra decisión inicial, le he dicho que no, ahora no me puedo permitir el hecho de cambiar a un si…  debemos ser constantes y perseverantes para que el niño comprenda el significado de la palabra NO.

Equipo de Psicólogas “Crecer con Emoción”

 

 

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